Durante años he sido la reina de la procrastinación. Si conseguía empezar una tarea, lo más normal era que la abandonase después de un rato, distraída con otras cosas que aparecían en mi mente. Mi madre decía que era por el estrabismo; yo estaba convencida de que era falta de “fuerza de voluntad” y eso me proporcionaba una constante sensación de culpa.

Cuando me casé (dentro de poco se cumplirá un año), el asunto se hizo más evidente. La casa se convirtió en un verdadero problema; me decía a mí misma “a mí nunca me ha gustado limpiar o las tareas del hogar” o “yo no soy la típica ama de casa, mis intereses están en otros lados”, y eso me tranquilizaba. La realidad es que la suciedad y el desorden ganaban terreno día tras día, mientras que yo podía ganar batallas (un sábado intenso de limpieza general) en el fondo, perdía la guerra de mi casa y de mi vida.

Esta sensación de descontrol me llevó a buscar en miles de blogs y canales de YouTube acerca de organización y planificación personal. Todo el mundo parecía tener un sistema, una agenda específica, un conjunto de imprimibles mágicos con los que por fin mi vida tendría sentido. Parecía que a todos les funcionaba excepto a mí, ¿No he dicho antes que soy la reina de la procrastinación?

Un buen día tropecé con Diane, y me quedé descolocada. Sus videos no se parecían en nada a lo que había estado viendo hasta ese entonces. No editaba, no decía “suscríbete, dale a like etc.”, no aparentaba llevar una vida perfecta; hablaba simple y llanamente sobre lo que le interesaba compartir, sentada en su cocina. Ella me introdujo al sistema Flylady (del que hablaré más adelante) y al objeto que lo cambió todo: el temporizador.

La idea clave es que puedes hacer cualquier cosa que te propongas durante 15 minutos o menos. Un ejemplo: acabas de cenar y hay que fregar los platos / limpiar la cocina. La voz interior sugiere dejarlo para mañana a las 7:00 AM y sentarse a ver Netflix. En ese momento coges el temporizador de la cocina y lo programas 10 minutos. Ése es el tiempo que tienes para hacer la cocina, ni más ni menos. Cuando termine, aunque queden cosas por hacer, puedes sentarte en el sofá y cambiar de actividad. Fácil, ¿No?

Éste es el secreto. Ya sean sesiones de 2 minutos o de 15, sabes cuándo terminarás. Lo único que importa es hacer algo, da igual si has terminado la cocina entera o no, si el resultado no es perfecto y el mármol no te devuelve tu reflejo.

Los primeros días mi marido pensaba que estaba como las cabras, todo el día con el temporizador arriba y abajo. Últimamente me pregunta -¿Cuántos minutos toca hacer esto?-. Nuestra casa se ha ido transformando, y también nuestra actitud. El perfeccionismo recalcitrante ha empezado a desaparecer y ha dado paso a una inigualable sensación de paz. Ojalá lo probéis y os dé tan buen resultado como a mí.

¡Seguimos pronto!

E.

4 comentarios sobre “El secreto contra la procrastinación

  1. Anda!!! Yo aplico el método del temporizador desde hace años y para mí es la solución para organizar mi tiempo por bloques de tareas. Utilizo el temporizador de mi horno, programo un recordatorio que me sirve como una campana tibetana cuando estoy centrada en una tarea.
    Lo utilizo muchísimo para las tareas de casa y cuando me pongo a trabajar en el ordenador, que parece que el tiempo vuela delante de la pantalla…

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